Una joven jachallera apuesta por el turismo rural

Una joven jachallera apuesta por el turismo rural

Es Maira Paéz (25), vive en la localidad Otra Banda y recibió un premio para dejar en condiciones un hospedaje que albergará a turistas que quieran hacer un circuito rural o solamente conocer Jáchal. Integra una Cooperativa integrada por once personas.

Los turistas que pisan Jáchal ya pueden vivir en carne propia la rutina diaria de las familias que se dedican a cultivar la tierra, a preparar dulces, artesanías y tortitas jachalleras. Gracias a un proyecto que presentó la Cooperativa Nuevos Horizontes, al concurso Jóvenes Emprendedores Rurales San Juan 2015, disponen de un cómodo hospedaje. El dinero del premio permitió acondicionar un inmueble cedido por Fecoagro en comodato para que los turistas no tengan que estar repartidos en casas particulares ni distanciados. La Cooperativa semillera Nuevos Horizontes integra el Consejo de Administración de Fecoagro.

“De lo que era un pequeño salón y cocina, lo refaccionamos y quedó un salón grande. Al fondo de la casa había otro espacio que usábamos para trabajar en colección y lo estamos destinando para la cocina. El hospedaje, al que todavía no sabemos qué nombre ponerle, tiene cuatro habitaciones para alojar a veinte personas. Queremos explotarlo no solamente con el circuito, sino para el turista en general. El año pasado, para la Fiesta de la Tradición, nosotros recibíamos gente porque no había capacidad hotelera”, precisa Maira Páez, la jachallera que, junto a sus hermanas y su mamá, integra la Cooperativa.

Este grupo de once personas es el encargado de programar las actividades que durante tres días tendrán los turistas que elijan hacer el circuito. “Hacemos una visita guiada a los cultivos que hay en la Cooperativa donde tenemos casi 4 hectáreas con riego por goteo, les mostramos cómo funciona y las siembras. A veces, vienen en época de colección para prohuerta y los hacemos participar del armado de la bolsita de la huerta familiar. Visitan la Faldeñita, en la zona de La Falda, hacen artesanías o panificados, comparten la merienda y van al escudo que está hecho en piedra en el cerro. En la tarde noche vuelven y van al centro, conocen la plaza, la parroquia y regresan a la Cooperativa. Al otro día, se van a la localidad de Gran China donde hay dos grupos, en el de la mañana hay señoras que tienen un telar y los hacen participar tejiendo; almuerzan y se van a otro grupo que la mayoría del año tienen pulpa de membrillo, hacen dulces y ellos mismos compran lo que producen. El último día, van a la localidad La Represa y hacen paseo de campo, andan en sulky y luego van a El Rincón para preparar comidas típicas y comparten un fogón”, detalla Páez.

Hemos tenido visitas de todo San Juan y hasta contingentes de Alemania, Chile y Venezuela. 

En total, los turistas visitan cuatro localidades jachalleras. El grupo viene haciéndolo desde el año 2008 y al comienzo eran solo tres localidades. El dinero que recaudan es destinado a un fondo común que les permite comprar comida y elementos de limpieza cuando tienen un contingente de turistas. “Nos queda dinero y lo distribuimos entre todos en función de los días y horas trabajadas. Somos como una familia y nos fijamos en las obligaciones que tiene cada uno a la hora de distribuir las tareas. Vamos diagramando las actividades y nos organizamos”, señala Maira, recibida de Técnica en Gestión Agropecuaria y estudiante de Administración Pública.

Maira vive en la apacible localidad de Otra Banda, camino a Huaco por el bajo. En su casa, que es la última antes de salir a la Ruta, reside con seis integrantes de su familia. “Elegí este proyecto porque el turismo rural comunitario es una actividad que tiende a la preservación de los recursos naturales, culturales y a los valores de mi pueblo, además de generar empleo y fomentar el arraigo de los jóvenes”, concluye la joven emprendedora.

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